A Mono le
encantaba jugar y balancearse en el toldo de la selva. No era
sólo su hogar, sino también su escenario. El se podía mover
rapido a través y alrededor de ella, como la chita que corría
en la sabana. Pero Mono mostraba su velocidad y su agilidad
no en el suelo, como la veloz chita, sino que muy alto sobre
él. Es en árboles frondosos que Mono vivía, comía y jugaba.
El viajaba corriendo entre las ramas y desplazándose graciosamente
de árbol en árbol. Mono le servía de entretención a los animales,
los que observaban su espectáculo desde abajo. Ellos se maravillaban
de cómo él usaba su larga cola como un timón para conducirse
por el aire. Ellos estaban asombrados de la habilidad que Mono
tenía para aterrizar seguro y suavemente al agarrarse de las
ramas de los árboles con sus dedos de las manos y de los piés.
Estos animales amantes del suelo generalmente se reían de las
gracias de Mono en su elevada área de juego. Ellos también estaban
agradecidos por los pedazos de frutas y por las flores llenas
de néctar que Mono lanzaba. Pero para toda la gracia que tenía
en los árboles, Mono comía muy desordenadamente. Generalmente,
sobras a medio comer servían de sabrosos refrescos para la audiencia
debajo.
Un claro día,
la audiencia de los animales sabían que habría un gran espectáculo.
En el río, el amigo de Mono, el Cocodrilo, se despertó con un
brillo malicioso en sus ojos. "Yo estoy cansado de tener que
arrastrarme siempre por el suelo, deslizando my barriga, tirando
mi cola, empujando mis cortas patas para poder ir a visitar
a Mono, quien no hace nada más que balancearse y reirse arriba
de los árboles. Ya es momento de que nos encontremos en mi hogar
- el río." Cocodrilo abrió su enorme hocico y abofeteó hacia
los lados en el aire. El cerró sus mandíbulas varias veces hasta
que los asustados sapos se fueron saltando a contarle a Mono.
Cuando los anfibios llegaron con las órdenes de Cocodrilo, Mono
simplemente se rió. "Mi amigo Cocodrilo sabe que yo no nado.
Además, Cocodrilo disfruta del viaje desde ese hogar lleno de
agua que él tiene. El no hace nada más que asolearse al sol
todo el día, de todas formas. Díganle que no voy a ir cerca
de su río. El debe visitarme aquí." Con eso, los afligidos sapos
regresaron al río.
Cuando escuchó
el mensaje de Mono, Cocodrilo se enojó aún más. Ahora él estaba
convencido de que debía llevar a cabo su plan con su antes querido
amigo. El cerró sus mandíbulas aún más fuerte y más ruidosamente
que antes. El le advirtió a los sapos de su penoso futuro si
Mono no los acompañaba.
"Por favor,
Señor, Mono," rogaron los sapos. "Sabemos que Cocodrilo va a
comerse a nuestras familias si tú no lo visitas. Por favor ven
con nosotros al río. Tú puedes quedarte al borde del río y conversar
con Cocodrilo desde ahí. No tendrás que acercar ni siquiera
tu dedito más pequeño al río. Cocodrilo sólo quiere que tú veas
el precioso paisaje de su río morada."
Mono finalmente
accedió al pedido y partió hacia la casa de Cocodrilo, balanceándose
graciosamente por las ramas de los árboles de su entorno familiar,
hasta que sus oídos oyeron la música del río. Cocodrilo se deslizó
fuera del agua a medida que Mono comenzaba a divisarse. Sus
ojos brillaron y su barriga sonó. "Este es el día de tu última
presentación, mi amigo. Ya que yo quiero alimentarme con tu
corazón."
La mente de
Mono trabajaba tan rápido como los brazos y piernas que lo acarreaban
a través de los árboles. Se puso su cara de actor. "Oh, lo siento
mi amigo. Mi corazón está en el árbol donde yo vivo. Voy a ir
a buscarlo para ti. Después podrás tenerlo y comértelo," contestó
él usando toda su inteligencia.
Cocodrilo
se sonrió, feliz con su truco y contento de saber que pronto
se desharía de esa criatura juguetona que no se preocupaba para
nada por él. El pasó su lengua por sus labios, en anticipación
del sabroso bocado del que iba a disfrutar. Pero, su boca se
agrió rápidamente mientras Mono saltaba en los árboles cerca
de él y le gritaba.
"Tú, absurda
criatura," se rió el tramposo. "Mi corazón está en el árbol.
Mi corazón está en el árbol. Mi corazón está en el árbol," él
se burló de su cazador. El gritó más fuerte, "Tú, Tonto Cocodrilo,
mi corazón está dentro mío!" Mono se rió entre dientes todo
el camino a su casa árbol. El había engañado al fuerte Cocodrilo!
Actividades Para
Extender Tu Pensamiento...
Lenguaje
Expresivo...
Haz uno de
los siguientes:
- Encuentra
una oración en esta historia folklórica que contenga palabras
que ilustran una imagen vívida. Dibuja o pinta la imagen que
esta oración te hace ver.
- Encuentra
las palabras que son usadas en lugar de dijo. Haz una investigación
de palabras usando estas palabras. Entrégasela a un amigo
para que lo resuelva.
- Circula
las palabras en esta historia folklórica que tú crees que
un niño menor podría tener dificultad para entender. Haz un
diccionario de estas palabras. Ilustra tus anotaciones..
Características
de la Criatura...
- Imagina
que tú eres el cocodrilo. Vuelve a contar la historia desde
su punto de vista. Graba "tu" historia.
- Imagina
que tú eres el cocodrilo. Estás arrepentido de tus maléficos
planes. Escribe una carta a Mono pidiéndole perdón.
Lecciones
de Vida...
Escribe una
anotación en tu diario explicando los rasgos del mono en esta
historia. Cuenta cuáles rasgos podrían ser útiles para ti y
por qué. ¿Cuáles características tendrías que mejorar?